¿Cómo pasar un tupido velo por un día terrible? Con música. Porque hay momentos en la vida que son inevitables, pero son una mierda. Momentos que cuando creces sabes que vas a tener que pasarlos, porque es ley de vida. Pero no por ello dejan de ser dolorosos. Duele contemplar el sufrimiento y no poder hacer nada.
Y para colmo, coges las noticias y te dan ganas de cambiarte de planeta, porque este está hecho un desastre. Es el recurso del pataleo, ya lo sé, pero a veces hace falta decirlo. Porque hay días en los que me siento superada por los acontecimientos.
Pero bueno, este no es mi blog serio. En este digo cosas como "mierda" y tan tranquila. No me pienso venir con remilgos. Quien quiera desmayarse por eso, allá él. Tampoco es para tanto. Peor es trabajar mal porque no te apetece "dar palo al agua", las injusticias que se ven día a día en todas partes, juzgar a las personas por el aspecto, el servicio del transporte público, sobre todo en verano, timar a la gente, no ser atento con la pareja, ser un analfabeto funcional porque no entiendes tu propio idioma, simplemente porque te hablan con un vocabulario distinto del que se usa en el bar, en el gimnasio o en el parque cuando te pasas el rato con las posaderas aplastadas en un banco. Repite conmigo: no es "man dicho" sino "me han dicho". No es "Man dao", sino "me han dado". ¿Tan difícil es para alguien joven que ha ido al colegio? Ya está, no hay excusa.
Uf, sí, ahora mucho mejor.
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